Cuentan por las calles de Teruel que fue el amor, o más bien el desamor, el que condicionó la construcción del edificio modernista más grande de Teruel, Casa Ferrán, diseñado a comienzos del siglo XX por el arquitecto Pau Monguió, que estudió en la misma escuela de arquitectura que Antoni Gaudí.
El destino quiso que la dueña de la casa donde se encuentra ubicada la Lencería Escolano se enamorara del propietario de los terrenos anexos, donde se proyectó el gran edificio modernista.
Pero ese amor no fue correspondido. La enamorada, con el corazón roto, dejó como legado que la casa no pudiera ser vendida jamás a ningún miembro de la familia de su amor platónico, impidiendo así que el edificio pudiera construirse en su totalidad.